octubre 25, 2009

Cintio Vitier

El Desposeído


" No son mías las palabras ni las cosas.


Ellas tienen sus fiestas, sus asuntos


que a mí no me conciernen,


espero sus señales como el fuego


que está en mis ojos con oscura indiferencia.




No son míos el tiempo ni el espacio


(ni mucho menos la materia).




Ellos entran y salen como pájaros


por las ventanas sin puertas de mi casa.




Alguien habla detrás de esta pared.




Si cruzara, sería en la otra estancia:


el que habla soy yo, pero no entiendo.




Tal vez mi vida es una hipótesis


que alguno se cansó de imaginar,


un cuento interrumpido para siempre.




Estoy solo escuchando esos fantasmas


que en el crepúsculo vienen a mirarme


con ansia de que yo los incorpore:


¿querría usted negar, sufrir, envanecerse?


No es mía, les respondo, la mirada,


negar sería espléndido, sufrir, interminable,


esas hazañas no me pertenecen.




Pero de pronto no puedo disuadirlos,


porque no oigo ya mi soledad


y estoy lleno, saciado, como el aire,


de mi propio vacío resonante.




Y continúo diciéndome lo mismo, que no tengo


ninguna idea de quién soy,


dónde vivo, ni cuándo, ni por qué.




Alguien habla sin fin en la otra estancia.


Nada me sirve entonces. No estoy solo.


Estas palabras quedan afuera, incomprensibles,


como los guijarros de la playa. "


El Poder de la Palabra

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